Diario de una escort, mi vida (Capítulo 1)

Diario de una escort, mi vida

Diario de una escort: Mis primeros pensamientos

Lo prohibido siempre me ha llamado la atención…lo oculto y lo clandestino,aunque fui una chica criada en una buena familia de clase media y trabajadora mi ambición siempre fue mayor.
Mi historia en particular no empieza como muchas otras,no estoy en el grupo de aquellas que dicen que se metieron a este mundo porque no tenían más salida,porque sus hijos necesitaban comer porque su madre estaba enferma y entonces tomaron este mal camino pero que lo harán por poco tiempo porque este mundo es malo y cruel y no es para ellas,llevo escuchando las mismas lamentaciones a lo largo de una década y lastimosamente siempre vuelven a este mundo “cruel” todas volvemos porque la necesidad nunca se va,el amor siempre nos decepciona y la tentación siempre estará hay,DINERO lo llaman…

Voy a dar el paso

Empeze en este mundo con 19 años,estaba en la flor de la vida y en la flor de la rebeldía también,siempre quize independizarme desde muy corta edad y aunque pocos lo crean lo intente primero por el lado ” bueno” trabajando de manera honesta y como muchos dirían de manera digna.
Vivi en un pueblo lejos de Barcelona,sin experiencia en ningún trabajo con lo cual podía exigir más bien poco,siempre se me ha dado mal el trato al público con lo cual aunque en el restaurante del pueblo necesitaban camareras era un puesto que no podía ocupar,finalmente había una vacante de fregaplatos y lo acepte,no se me daba nada mal el fregar los platos pero pasado poco tiempo me di cuenta que fregando platos no iba a poder ver cumplido mi sueño que era cojer mi propio piso,así que mi ambición me susurraba al oído hacer algo más…
La verdad yo no quería desaprovechar mi juventud en una cocina de un restaurante para camioneros así que al día siguiente (y ya teniendo aquella idea en mente) compré el periódico y busque en su página tabu “contactos eroticos”, debo decir que había tal cantidad de ofertas de trabajo en bares de alterne en Barcelona que me costó mucho decidirme a cual de todas llamar.
Como chica nacida y criada en un pequeño pueblo debo reconocer que me daba pavor ir sola a Barcelona porque por mucha edad del pavo que  tuviera y mucha chulería que salía por mis poros de adolescente,la sola idea de subirme a un tren sola hacia lo desconocido me aterraba y mucho.